
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES
Willie A. Alvarenga
En este nuevo año 2026 se estarán presentando varios artículos cuyo propósito es identificar y abordar algunos de los principales retos que enfrentan los jóvenes en la actualidad. En cada artículo se expondrá el reto específico y, a la luz de las Escrituras, se señalará cómo los jóvenes pueden enfrentarlo y superarlo con la ayuda de Dios.
Los jóvenes son atacados diariamente por el enemigo, descrito en la Biblia como “el león rugiente” (1 P. 5:8), quien anda alrededor buscando constantemente a quién devorar. El diablo sabe muy bien que los jóvenes representan tanto el presente como el futuro de la iglesia del Señor; por esta razón, procura atacarlos, desanimarlos y destruirlos, con el fin de impedir que sean una gran bendición para la obra de Dios.
Por lo tanto, estos artículos tienen como objetivo equipar espiritualmente a los jóvenes para que puedan resistir y vencer al enemigo. Es importante recordar que no están solos en esta lucha, pues cuentan con el poder de Dios para vencer al diablo. El apóstol Juan escribió acerca del potencial espiritual de los jóvenes cuando dijo:
“Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Jn. 2:14).
Jóvenes, nunca olviden esta gran verdad: con la ayuda de Dios pueden ser más que vencedores y una gran bendición para la obra del Señor.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – LA IGNORANCIA DE LA PALABRA DE DIOS
Willie A. Alvarenga
El primer reto que deseo presentar en esta serie de artículos es la falta de conocimiento de la Palabra de Dios, un problema serio que ha afectado al pueblo de Dios en todas las épocas. El profeta Oseas escribió con gran claridad:
“Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, yo también te rechazaré para que no seas mi sacerdote; como has olvidado la ley de tu Dios” (Oseas 4:6).
Este pasaje revela las terribles consecuencias de abrirle la puerta a la ignorancia Bíblica. Tanto los sacerdotes como el pueblo habían rechazado el conocimiento divino y se habían olvidado de la ley de Dios. Cuando esto sucede, la ignorancia de las Escrituras se convierte en un grave problema espiritual, capaz de llevar al pueblo de Dios a la ruina moral y doctrinal.
La ignorancia Bíblica no es simplemente la ausencia de información, sino el rechazo deliberado de la verdad revelada por Dios. Donde no hay conocimiento de la Palabra, tampoco puede haber una fe firme, una obediencia sincera ni una vida espiritual saludable (Romanos 10:17).
Por esta razón, deseo animarte, joven, a que tomes muy en serio el estudio diligente de la Palabra de Dios (2 Tim. 2:15). Este conocimiento te ayudará a no ser destruido por el enemigo y a permanecer firme en medio de un mundo lleno de engaño espiritual (Isa. 5:13). La Biblia misma nos exhorta a perseverar en la lectura pública y personal de las Escrituras (1 Timoteo 4:13), a guardar la Palabra en el corazón por medio de la memorización (Salmos 119:9, 11), y a meditar profundamente en lo que Dios nos enseña a través de ella (Salmos 1:1–3).
Vivimos en un mundo que “está bajo el maligno” (1 Juan 5:19), donde abundan las falsas doctrinas, la confusión moral y la oposición a la verdad divina. Por ello, es indispensable esforzarnos para que la Palabra de Cristo more en abundancia en nuestros corazones (Colosenses 3:16), creciendo continuamente en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 3:18).
Si haces de la Palabra de Dios una prioridad en tu vida, podrás vivir como más que vencedor, y la ignorancia Bíblica no tendrá lugar en tu corazón. Recordemos siempre que un pueblo que conoce a su Dios será un pueblo firme, fiel y victorioso (Daniel 11:32).
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – SER UNA INFLUENCIA POSITIVA PARA LOS DEMÁS
Willie A. Alvarenga
El segundo reto que enfrentan los jóvenes es procurar ser una influencia positiva para quienes los rodean. Lamentablemente, muchos jóvenes tienden a imitar el mal ejemplo de otros en lugar de esforzarse por hacer lo correcto. A veces, el deseo de ser aceptados por los demás hace que se olviden de que el verdadero objetivo es agradar a Dios, no a los hombres.
La Biblia nos ofrece numerosos ejemplos de jóvenes que se esforzaron por ser una influencia positiva. José, por ejemplo, es un modelo de integridad y pureza. En Génesis 39 vemos cómo, a pesar de las tentaciones y del pecado a su alrededor, José decidió mantenerse fiel a Dios. Al rechazar las propuestas de la esposa de Potifar, demostró que su prioridad era agradar a Dios más que complacer a los que practicaban el mal. Su vida nos enseña que ser un buen ejemplo no solo protege nuestra propia fe, sino que también puede impactar positivamente a quienes nos rodean.
Como joven cristiano, debes esforzarte por ser una influencia positiva en tu hogar, escuela, trabajo y en cualquier lugar donde te encuentres. Tu conducta y decisiones pueden motivar a otros a obedecer el evangelio y a acercarse más a Dios. Por eso, recuerda siempre el llamado de la Palabra de Dios: sé un buen ejemplo en palabra, conducta, amor, fe y pureza (1 Tim. 4:12; Tit. 2:6-8; 3 Jn. 11). Tu vida puede ser un reflejo de Cristo y un canal de bendición para los demás.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – CONTROLAR LA LENGUA
Willie A. Alvarenga
El tercer reto que los jóvenes enfrentan en la actualidad es no permitir que su boca hable cosas que Dios no aprueba en Su Palabra.
Muchos jóvenes, por querer ser aceptados en un círculo de supuestos “amigos”, terminan hablando como ellos hablan. Muchas de esas conversaciones que están en conflicto con la Palabra de Dios incluyen mentiras, palabras deshonestas, chismes, palabras ofensivas, insultos y muchas otras cosas más.
El joven cristiano debe esforzarse por ser diferente delante de sus amigos, tanto en su conducta como en las palabras que pronuncia.
Las Escrituras condenan el chisme y la murmuración (Lev. 19:16; Stg. 4:11) y también las malas palabras (Mt. 12:36-37; Ef. 4:29).
La Palabra de Dios nos exhorta a prestar mucha atención a lo que sale de nuestra boca. Esto es especialmente importante cuando Jesús mismo enseñó que por nuestras palabras seremos justificados o condenados (Mt. 12:37).
Joven, te animamos a que nunca entregues tu boca para ser portavoz de lo que Dios condena por medio de Su ley. Mejor, úsala para hablar lo que edifica y da gracia a los oyentes (Ef. 4:29). Usa tu boca para dar a conocer el evangelio de Jesús (Ef. 6:19).
Dios te bendiga, joven.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – CRECER CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS
Willie A. Alvarenga
El cuarto reto que enfrentan los jóvenes en la actualidad es el de crecer espiritualmente conforme a la voluntad de Dios. La Escritura enseña claramente que Dios desea el crecimiento espiritual de Su pueblo, incluyendo a los jóvenes (cf. 2 Pedro 3:18; Efesios 4:15). No hay duda de que Dios desea que los jóvenes crezcan y le sirvan fielmente en Su reino (cf. Mateo 6:33; Eclesiastés 12:1). Sin embargo, es una realidad preocupante que muchos jóvenes en la iglesia del Señor, alrededor del mundo, no estén tomando con la seriedad debida su crecimiento espiritual después de haber obedecido el evangelio (cf. Hebreos 5:12-14).
En muchos casos, las distracciones de este mundo han desviado su enfoque espiritual (cf. Lucas 8:14), llevándolos a olvidar la exhortación del apóstol Pablo en 1 Corintios 15:58, donde anima a los cristianos a permanecer firmes y constantes, creciendo siempre en la obra del Señor. El incentivo que Pablo ofrece es claro y alentador: recordar que todo lo que se hace para el Señor no es en vano. Esta verdad también es confirmada por el escritor a los Hebreos, quien afirma que Dios no es injusto para olvidar la obra y el amor que mostramos hacia Su nombre (cf. Hebreos 6:10).
Aun así, es motivo de gran gozo ver cómo muchos jóvenes en la iglesia crecen de manera saludable después del bautismo (cf. Hechos 2:41-42). Es de gran ánimo observarlos servir al Señor con diligencia y entusiasmo en los actos de adoración (cf. Salmo 100:2; Romanos 12:11). Joven, recuerda que Dios observa tu esfuerzo y recompensará tu crecimiento espiritual y tu servicio fiel en la obra del Señor (cf. Colosenses 3:23-24; Apocalipsis 22:12).
Por lo tanto, se exhorta a todos los jóvenes a no permitir que su crecimiento espiritual sea afectado por las cosas de este mundo (cf. 1 Juan 2:15-17; Santiago 4:4; Romanos 12:2). Tienes el poder y la capacidad para crecer, pues Dios ha provisto todo lo necesario para la vida y la piedad (cf. 2 Pedro 1:3). Mediante ese crecimiento puedes dar a Dios la honra y la gloria que Él merece (cf. Mateo 5:16; 1 Corintios 10:31). Que el Creador te bendiga siempre en todo lo que hagas para Su gloria (cf. Números 6:24-26).
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “NO AVERGONZARSE DE CRISTO”
Willie A. Alvarenga
Uno de los grandes retos que enfrentan los jóvenes cristianos en la actualidad es no avergonzarse de Cristo delante de sus amigos, compañeros de escuela, trabajo y aun familiares. Lamentablemente, muchos jóvenes sienten temor o vergüenza de ser identificados como cristianos, es decir, como seguidores fieles de Jesucristo.
En lo personal, recuerdo que cuando era más joven, en ocasiones me daba vergüenza que mis amistades me vieran con una Biblia en la mano. También sentía incomodidad al decir que asistía fielmente a los servicios de la iglesia. Este tipo de lucha es muy común entre jóvenes que se rodean de amigos que no comparten la fe cristiana. Muchas veces se busca encajar con los demás jóvenes a tal grado que terminamos avergonzándonos de Dios. Sin embargo, debemos reconocer que esta actitud no agrada a Dios y puede traer consecuencias espirituales muy serias.
El cristiano, y en especial el joven, no debe avergonzarse de las cosas espirituales. El apóstol Pablo declaró con firmeza:
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16).
Pablo no se avergonzaba porque comprendía el valor eterno del evangelio. De la misma manera, el joven cristiano debe entender que el mensaje de Cristo es precioso, poderoso y digno de ser proclamado.
Jesucristo mismo advirtió sobre las terribles consecuencias de avergonzarse de Él y de Su palabra:
“Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él…” (Marcos 8:38; cf. Lucas 9:26).
Estas palabras nos enseñan que avergonzarnos de Cristo hoy puede resultar en que Él se avergüence de nosotros en Su segunda venida. Por esta razón, el joven cristiano debe decidir con valentía honrar a Cristo en todo momento.
El apóstol Pablo exhortó a Timoteo, un joven predicador, diciendo:
“Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor” (2 Timoteo 1:8).
Asimismo, encontramos ejemplos Bíblicos de hombres fieles que no se avergonzaron de su fe, aun en circunstancias difíciles. Daniel, por ejemplo, no tuvo vergüenza de orar públicamente a Dios, aun cuando sabía que hacerlo podía costarle la vida (Daniel 6:10). Pedro y Juan también declararon con valentía:
“No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19–20).
Nunca debemos avergonzarnos de orar en público, de llevar una Biblia, de confesar nuestra fe, ni de practicar el cristianismo del Nuevo Testamento. Al contrario, debemos recordar las palabras de Jesús:
“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32).
La actitud del joven cristiano debe reflejar confianza, convicción y amor por la verdad. El salmista expresó correctamente esta disposición cuando dijo:
“Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré” (Salmo 119:46).
Que Dios ayude a nuestros jóvenes a enfrentar este reto con valentía, recordando que honrar a Cristo ahora traerá honra eterna en el futuro (Apocalipsis 2:10).
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “LA OBEDIENCIA A LOS PADRES”
Willie A. Alvarenga
El sexto reto que enfrentan los jóvenes en la actualidad es el de la obediencia a los padres. Este desafío es considerable, ya que vivimos en una sociedad donde muchos jóvenes han perdido el respeto y la sujeción hacia la autoridad paterna. La rebeldía ha penetrado el corazón de numerosos jóvenes hasta el punto de ignorar lo que Dios enseña claramente en Su Palabra acerca de la obediencia debida a los padres. Sin embargo, la obediencia no es una opción, sino un mandato divino que trae bendición.
El apóstol Pablo escribió a los cristianos en la ciudad de Éfeso: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:1-3). De manera similar, el apóstol exhorta: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Colosenses 3:20).
El verbo “obedecer” implica escuchar con atención, someterse voluntariamente, aceptar la autoridad y responder con acción conforme a lo que se manda. Asimismo, el verbo “honrar” se refiere a venerar, respetar, valorar y estimar profundamente a alguien. Esto es exactamente lo que Dios espera de los jóvenes cristianos para con sus padres. La obediencia y el respeto hacia los padres reflejan un corazón humilde y temeroso de Dios (Proverbios 1:8; Proverbios 23:22).
El joven no debe permitir que la influencia negativa de este mundo penetre su corazón hasta contaminarlo con actitudes de rebeldía hacia sus padres. La Escritura advierte que en los últimos tiempos muchos serían “desobedientes a los padres” (2 Timoteo 3:1-2), lo cual muestra una sociedad apartada de los principios divinos. En contraste, el joven que desea agradar a Dios buscará siempre respetar y obedecer a sus padres, reconociendo el esfuerzo, el amor y el cuidado que ellos han mostrado al proveer lo necesario para su bienestar (Proverbios 6:20; Proverbios 15:5).
A lo largo de la historia, los jóvenes han enfrentado la presión de una sociedad que promueve la autosuficiencia, la rebeldía y el desprecio por la autoridad. No obstante, el joven piadoso debe decidir obedecer a Dios antes que seguir las corrientes de este mundo (Romanos 12:2; Ef. 2:2-3). La Palabra de Dios advierte severamente sobre las consecuencias de menospreciar la autoridad de los padres (Proverbios 30:17), mientras que promete bendiciones a quienes practican la obediencia y el respeto (Deuteronomio 5:16).
Por lo tanto, el reto de obedecer a los padres es uno que los jóvenes enfrentan de manera constante. Animamos a cada joven a sujetarse a la voluntad de Dios, a apreciar, respetar, amar y obedecer a sus padres, recordando que al hacerlo honran a Dios mismo (Proverbios 10:1; Mateo 15:4). La obediencia a los padres no solo fortalece el hogar, sino que también forma el carácter del joven y lo prepara para servir fielmente al Señor en todas las áreas de su vida.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “LA ABSTINENCIA SEXUAL ANTES DEL MATRIMONIO”
Willie A. Alvarenga
Uno de los grandes retos que enfrentan los jóvenes en la actualidad es la abstinencia sexual antes del matrimonio. Este desafío es especialmente difícil porque vivimos en una sociedad que normaliza y promueve una vida sexual activa fuera del matrimonio, presentándola como algo aceptable, inevitable e incluso necesario. Sin embargo, la Biblia enseña un camino distinto, uno que honra a Dios y protege al ser humano.
El joven cristiano debe reconocer y aceptar que la intimidad sexual ha sido establecida por Dios exclusivamente para el matrimonio. El Creador del cielo y de la tierra, quien instituyó el matrimonio desde el principio, declaró por medio del apóstol Pablo:
“Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Corintios 7:2).
El término “fornicaciones” (porneía) es definido por diccionarios y léxicos bíblicos como inmoralidad sexual en todas sus formas. Es un término general que incluye relaciones sexuales entre personas no casadas, adulterio, prostitución, incesto y otras prácticas sexuales que violan el diseño divino. La Palabra de Dios advierte que tales pecados traen graves consecuencias espirituales:
“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4).
“Mas los cobardes e incrédulos… y los fornicarios… tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre” (Apocalipsis 21:8).
Por lo tanto, el joven debe orar a Dios y esforzarse conscientemente por cultivar en su vida la práctica del dominio propio. La Escritura nos recuerda que esta virtud no es imposible de alcanzar, porque Dios la ha provisto a Sus hijos:
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo1:7).
“La voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:3).
En el Antiguo Testamento encontramos el poderoso ejemplo de José, un joven fiel que logró vencer la tentación sexual aun en circunstancias extremadamente difíciles. Su victoria se debió a su temor de Dios y a su relación firme con Él(Génesis 39:1–9). José entendió que ceder al pecado sexual no solo ofendía a una persona, sino principalmente a Dios.
Si el joven desea practicar la abstinencia sexual antes del matrimonio, debe permanecer cerca de Dios, sometiéndose a Su voluntad y resistiendo al pecado:
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:7–8).
La Biblia exhorta de manera clara y directa al joven:
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz” (2 Timoteo 2:22).
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).
“Huye de la fornicación” (1 Corintios 6:18).
Finalmente, el joven debe recordar que la obediencia a Dios siempre trae bendición, mientras que el pecado sexual deja dolor, culpa y consecuencias duraderas:
“El que guarda su camino preserva su alma” (Proverbios 16:17).
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Efesios 2:10).
Que Dios ayude a nuestros jóvenes a valorar la pureza, honrar el matrimonio y glorificar Su nombre con una vida santa.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “NO UTILIZAR NEGATIVAMENTE LAS PLATAFORMAS SOCIALES”
Willie A. Alvarenga
El octavo reto que los jóvenes enfrentan en la actualidad es no utilizar negativamente las plataformas sociales. Este se ha convertido en un grave problema entre muchos jóvenes cristianos que, en ocasiones, han olvidado la santidad que Dios demanda de todos aquellos que han decidido ser Sus hijos (1 Pedro 1:15–16).
En nuestros días existen diversas redes sociales como Facebook, Instagram y otras más, las cuales, aunque pueden ser útiles, también han sido mal utilizadas por muchos jóvenes. En no pocos casos, se ha abusado de estas plataformas compartiendo contenido que entra en conflicto directo con la ética, la moral y los principios Bíblicos que Dios exige de Su pueblo (Efesios 5:3–4).
A través de estas redes sociales, el joven cristiano puede caer fácilmente en la tentación del diablo, especialmente al exponerse a imágenes y videos que promueven la inmoralidad y despiertan deseos pecaminosos. La Escritura exhorta claramente a guardar el corazón y los sentidos, pues por ellos entra el pecado (Proverbios 4:23; Mateo 5:28). Asimismo, muchos mensajes y comentarios que se publican contienen palabras ofensivas, vulgares o dañinas que violan los principios éticos enseñados en la Palabra de Dios (Colosenses 3:8; Efesios 4:29).
El joven cristiano debe procurar siempre utilizar los medios sociales para avanzar la causa de Cristo, y no como un instrumento que lo aleje de Dios o ponga en peligro su salvación eterna. Si estas plataformas se convierten en un obstáculo espiritual, la Escritura enseña que es mejor apartarse de aquello que nos hace caer (Mateo 18:8–9). La salvación del alma debe ser la prioridad suprema de todo ser humano que desea mantener una relación correcta y perfecta con Dios (Mateo 16:26).
Se exhorta seriamente a los jóvenes a no ser el medio por el cual el nombre de Cristo sea blasfemado entre los no cristianos (Romanos 2:24). Por el contrario, deben vivir de tal manera que su conducta —incluyendo lo que publican y comparten en redes sociales— glorifique a Dios y sirva de testimonio positivo delante del mundo entero (Mateo 5:16; Filipenses2:15).
Finalmente, cada joven debe hacerse una reflexión honesta: ¿Qué pensaría Cristo si tuviera la oportunidad de ver el contenido de tus redes sociales? ¿Se alegraría al observar lo que publicas y compartes? ¿O se avergonzaría de ello? La Escritura nos recuerda que un día daremos cuenta de toda palabra y acción (2 Corintios 5:10). Pensemos seriamente en esto y usemos toda plataforma para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).
RETOS QUE ENFRENTA EL JOVEN
“DECIR NO A LA INTIMIDAD SEXUAL ANTES DEL MATRIMONIO”
Willie A. Alvarenga
El noveno reto que enfrentan los jóvenes cristianos en la actualidad es el de decir NO a la intimidad sexual antes del matrimonio. Tristemente, muchos han fracasado ante este desafío, en gran medida debido a la presión constante de la sociedad liberal en la que vivimos. Hoy en día, la intimidad sexual ya no es considerada como algo sagrado, valioso ni digno de respeto, sino como una experiencia común y sin consecuencias. La cultura moderna promueve la idea de que la abstinencia es innecesaria y anticuada, contradiciendo abiertamente el diseño divino.
En cierta ocasión, una mujer que se decía “cristiana” expresó: “La relación sexual es como cuando se compra un carro; hay que probarlo primero, y si nos gusta, entonces se compra”. Con un conocimiento básico de la Biblia, es evidente que tal comentario refleja ignorancia espiritual y una mentalidad influenciada por el pecado y no por la voluntad de Dios (Rom. 12:2). La Escritura nunca presenta la intimidad sexual como un experimento, sino como un compromiso sagrado dentro del matrimonio (Heb. 13:4).
Las Escrituras son muy claras cuando se habla del tema de la intimidad sexual. El apóstol Pablo escribió:
“Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Cor. 7:2).
Asimismo, exhorta:
“Huid de la fornicación” (1 Cor. 6:18),
y afirma que el cuerpo del cristiano es templo del Espíritu Santo, por lo cual debe glorificar a Dios en su cuerpo (1 Cor. 6:19–20). La Traducción en Lenguaje Actual declara acertadamente que el matrimonio es el medio que Dios ha provisto para evitar las relaciones sexuales prohibidas.
El joven cristiano que mantiene una relación espiritual íntima con Dios podrá conservar su pureza moral y espiritual, tal como lo hizo José cuando huyó del pecado y honró a Dios en medio de la tentación (Gen. 39:1–9). Este ejemplo demuestra que decir “no” al pecado es posible cuando se teme a Dios. La voluntad divina es clara:
“Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tes. 4:3).
Por lo tanto, se exhorta a todos los jóvenes a tener mucho cuidado de no caer en el pecado de la inmoralidad sexual. Se les anima a orar a Dios pidiendo sabiduría y dominio propio (Stg. 1:5; Gál. 5:22–23), confiando en que Dios siempre provee la salida ante la tentación (1 Cor. 10:13). Esperar hasta entrar en la relación sagrada del matrimonio no solo honra a Dios, sino que trae bendición y paz a quienes deciden vivir conforme a Su perfecta voluntad.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES:
“NO HABLAR DE CRISTO A SUS AMIGOS”
Willie A. Alvarenga
El décimo reto que los jóvenes enfrentan en la actualidad es el de no hablar de Cristo a sus amigos. Lamentablemente, muchos jóvenes en la iglesia del Señor alrededor del mundo se avergüenzan de ser identificados como seguidores de Cristo. Muchos procuran, en su mayor esfuerzo, no ser reconocidos como cristianos. Para lograrlo, algunos buscan imitar el mal ejemplo de sus amigos, pensando que al hacerlo evitarán ser identificados como hijos de Dios. Esta clase de comportamiento no es correcto, ya que se encuentra en conflicto con lo que la Palabra de Dios enseña.
La Biblia enseña claramente que el cristiano no debe avergonzarse de su fe. Por ejemplo, el apóstol Pablo declaró a la iglesia en Roma: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). De igual manera, el apóstol Pablo exhortó a Timoteo diciendo: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor” (2 Timoteo 1:8). También el apóstol Pedro escribió que, si alguno padece como cristiano, no debe avergonzarse, sino glorificar a Dios por ello (1 Pedro 4:16). Estos pasajes muestran que el pueblo de Dios debe estar dispuesto a identificarse con Cristo sin temor ni vergüenza.
Las consecuencias de avergonzarse de Cristo son muy serias. Jesús mismo enseñó: “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Marcos 8:38). De manera similar, el Señor declaró: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33). Estas palabras nos recuerdan la importancia de confesar a Cristo públicamente y no ocultar nuestra fe delante de los demás.
Los jóvenes cristianos también deben recordar que hablar de Cristo es parte de la misión que el Señor ha dado a sus discípulos. Antes de ascender al cielo, Jesús mandó a sus seguidores que fueran por todo el mundo y predicaran el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15-16). Asimismo, enseñó que debían hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19-20). Aunque estos mandamientos aplican a todos los cristianos, los jóvenes también tienen la responsabilidad de compartir su fe con aquellos que los rodean, especialmente con sus amigos y compañeros de estudio.
Es importante reconocer que muchas veces el temor, la presión social y el deseo de ser aceptado pueden influir en los jóvenes para que guarden silencio acerca de su fe. Sin embargo, la Palabra de Dios advierte que las malas compañías corrompen las buenas costumbres (1 Corintios 15:33) y exhorta a los cristianos a no conformarse a este siglo (Romanos 12:2). En lugar de imitar el mal ejemplo del mundo, los jóvenes deben esforzarse por ser un buen ejemplo para otros. El apóstol Pablo exhortó a Timoteo a ser ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza (1 Timoteo 4:12). Cuando los jóvenes viven de esta manera, su vida misma se convierte en un poderoso testimonio de Cristo.
Se entiende que la presión entre los jóvenes puede ser fuerte; sin embargo, si eres cristiano, cuentas con la ayuda de Dios para poder vencer toda actitud y comportamiento que te aleje de vivir una vida fiel delante de Él. La Biblia promete que Dios siempre provee una salida para vencer la tentación (1 Corintios 10:13) y que podemos hacer todas las cosas por medio de Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13). Por lo tanto, los jóvenes no están solos en su esfuerzo por vivir fielmente para el Señor.
Por lo tanto, se anima a todos los jóvenes a no avergonzarse de ser reconocidos como seguidores de Cristo. Procura siempre hablar a otros acerca de lo que Jesús hizo por ellos en la cruz del Calvario. Comparte con tus amigos el mensaje de salvación y muéstrales con tu vida lo que significa seguir a Cristo. Recuerda siempre las palabras del Señor: confiesa a Cristo delante de los hombres para que Él te confiese delante de Dios un día (Mateo 10:32). Cuando los jóvenes tienen el valor de hablar de Cristo, no sólo fortalecen su propia fe, sino que también pueden influir para que otros conozcan el camino de la salvación (Santiago 5:20).
RETOS QUE ENFRENTA EL JOVEN: “MANTENER SU MENTE EN LA PUREZA ESPIRITUAL”
Willie A. Alvarenga
Uno de los retos más grandes que enfrentan los jóvenes hoy en día es mantener su mente en la pureza espiritual. Este desafío impacta profundamente la manera de pensar y la manera en que se cuida el corazón. La mente y el corazón son el centro de nuestras decisiones y de nuestra relación con Dios, por lo que debemos protegerlos cuidadosamente.
El apóstol Pablo nos brinda un texto que todo joven debería memorizar y aplicar en su vida diaria:
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).
Este pasaje enseña con claridad la clase de mente que debemos cultivar. Todo joven que se esfuerce por pensar continuamente en lo verdadero, honesto, justo, puro, amable, de buen nombre y virtuoso, estará mejor equipado para vencer los malos pensamientos que contaminan el corazón y desviarlo del camino de Dios.
El mundo actual bombardea a los jóvenes con propaganda inmoral y mensajes contrarios a la Palabra de Dios (1 Juan 2:16). Por ello, es fundamental llenar la mente y el corazón con la Palabra de Dios, tal como Pablo lo exhorta en Colosenses 3:16:
“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros…”
Los malos pensamientos son peligrosos porque definen nuestra conducta y afectan el destino eterno:
- Proverbios 23:7: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él…”
- Santiago 1:14-15: “Cada uno es tentado cuando de su propio deseo es atraído… y el deseo concebido da a luz pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz muerte”
El joven debe cuidar su corazón constantemente:
- Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”
- Salmos 119:9: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”
- Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por la renovación de vuestra mente”
Además, la mente pura ayuda a producir acciones justas y vida fructífera:
- Efesios 4:22-24: “Renovaos en el espíritu de vuestra mente…”
- 1 Pedro 1:13: “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá…”
- El joven que se esfuerza por mantener su mente pura, llena de lo bueno y de la Palabra de Dios, estará preparado para resistir las tentaciones, desarrollar carácter cristiano y avanzar en su destino eterno. Cultivar pensamientos puros no es solo un ideal; es una estrategia divina para proteger el corazón y vivir conforme a la voluntad de Dios.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “APROVECHAR, PARA LA GLORIA DE DIOS, EL SER BILINGÜE”
Willie A. Alvarenga
Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy es aprovechar, para la gloria de Dios, el privilegio de ser bilingües. Tener la capacidad de hablar dos o más idiomas constituye una gran bendición. La Palabra de Dios nos recuerda: “Y todo lo que hacéis, hacedlo de corazón, como para el Señor” (Colosenses 3:23). Poder compartir el evangelio de Jesucristo con personas de distintos idiomas es un reto noble que quienes son bilingües pueden disfrutar, cumpliendo así la gran comisión: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).
Lamentablemente, muchos jóvenes no lo ven así, es decir, como una bendición el ser bilingües. Es mi oración que más jóvenes cristianos lleguen a comprender lo provechoso que es conocer uno o más idiomas. La Biblia enseña que debemos usar bien lo que Dios nos ha dado (1 Pedro 4:10). Poder ayudar a personas que solo hablan un idioma produce un sentimiento verdaderamente hermoso, y refleja el amor al prójimo que Cristo nos mandó (Mateo 22:39).
Deseo animar a todos los jóvenes a esforzarse por ser bilingües, para que esta habilidad les abra puertas en el ámbito espiritual y puedan ayudar a muchos a llegar al cielo. Recordemos que “la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17); por lo tanto, si alguien no entiende el idioma, difícilmente podrá obedecer el evangelio. Aquí es donde el joven bilingüe puede ser un instrumento valioso en las manos de Dios.
Durante varios años he tenido la bendición de trabajar con jóvenes bilingües en Costa Rica. Tanto jovencitas como jóvenes cristianos pueden servir como intérpretes para quienes solo hablan un idioma. También pueden apoyar en clases para niños en su propio idioma y traducir a maestros que no hablan español. Este tipo de servicio edifica la iglesia, pues “hágase todo para edificación” (1 Corintios 14:26). Lograr todo esto es una bendición incomparable.
Además, la Biblia muestra cómo Dios ha utilizado diferentes idiomas para cumplir Su propósito. En Hechos 2, durante el día de Pentecostés, los apóstoles hablaron en diversas lenguas para que todos entendieran el mensaje del evangelio. Esto demuestra que Dios desea que Su Palabra llegue a todas las naciones y lenguas (Apocalipsis 7:9). El joven bilingüe participa de esta misma misión al ayudar a otros a comprender la verdad.
Por lo tanto, animo a todos los jóvenes a participar activamente, aprovechando al máximo su capacidad de conocer uno o más idiomas. Compartan la Palabra de Dios en cada idioma que dominen, recordando siempre: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Tú puedes ser el instrumento mediante el cual Dios sea glorificado a través de tu servicio en el reino de Cristo, ayudando a muchos a conocer la verdad y alcanzar la vida eterna.
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “NO HACER AMISTAD CON EL MUNDO”
Willie A. Alvarenga
Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy es el no hacer amistad con el mundo. La exhortación Bíblica es clara y directa: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Este pasaje enseña con toda claridad que el cristiano no puede mantener una relación de amistad con el mundo sin afectar su relación con Dios.
El apóstol Juan también advierte: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). Aquí se enfatiza que amar al mundo es incompatible con amar a Dios. No es posible tener ambos afectos al mismo tiempo. Por lo tanto, cualquier joven cristiano que busque la amistad del mundo se constituye enemigo de Dios, y el amor del Padre no permanece en él. Sin duda, esta es una advertencia seria que no debe tomarse a la ligera.
Es importante entender qué significa “el mundo” en este contexto. No se refiere a las personas, sino al sistema de valores que se opone a Dios: “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16). Este sistema promueve el pecado, la autosuficiencia y el alejamiento de la voluntad divina.
Nada bueno puede venir a la vida del joven cristiano cuando decide conformarse a este siglo. El apóstol Pablo exhorta: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:1-2). El conformarse al mundo implica adoptar sus prácticas, sus pensamientos y sus prioridades, lo cual inevitablemente debilita la fe.
Además, la Biblia advierte que las malas compañías corrompen las buenas costumbres (1 Corintios 15:33). Muchos jóvenes han sido influenciados negativamente por amistades que los alejan de Dios. Por esta razón, es esencial escoger cuidadosamente las amistades y rodearse de personas que edifiquen espiritualmente (Proverbios 13:20).
El ejemplo de personajes Bíblicos también refuerza esta enseñanza. Demas abandonó la fe “amando este mundo” (2 Timoteo 4:10), mientras que Moisés decidió rechazar los placeres temporales del pecado para agradar a Dios (Hebreos 11:24-25). Estos ejemplos muestran las consecuencias de amar el mundo y las bendiciones de rechazarlo.
Por esta razón, se anima a todos los jóvenes a mantenerse firmes y evitar cualquier intento de hacer amistad con el mundo, especialmente cuando esto implica imitar conductas que están en conflicto con la voluntad de Dios. El cristiano no está llamado a aislarse completamente, sino a vivir en el mundo sin ser del mundo (Juan 17:15-16), influyendo positivamente en otros mediante el evangelio de Cristo.
Joven, se te exhorta a permanecer cerca de Dios para no caer en la tentación de hacer amistad con el mundo. Recuerda que no se puede servir a dos señores (Mateo 6:24). Procura poner siempre la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra (Colosenses 3:1-4). Guarda tu corazón (Proverbios 4:23), huye de las pasiones juveniles (2 Timoteo 2:22) y busca la justicia, la fe, el amor y la paz.
Si haces esto, tu relación con Dios será fuerte, tu fe firme, y tu vida será un ejemplo digno para otros. Recuerda siempre que el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:17).
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “NO CONVERTIRSE EN UN ATEO”
Willie A. Alvarenga
Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy es no convertirse en ateo. Un ateo es aquel que no cree en la existencia de Dios. Por Dios nos referimos al Creador todopoderoso que hizo los cielos y la tierra (Génesis 1:1; Salmo 19:1). La palabra “ateo” es una palabra compuesta que literalmente denota “sin Dios”.
La Biblia describe esta postura como una necedad espiritual. El salmista declaró:
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien” (Salmo 14:1; cf. Salmo 53:1).
La creciente influencia del ateísmo
El ateísmo se ha vuelto cada vez más popular entre jóvenes y adultos. Vivimos en una cultura donde se promueve el escepticismo, el relativismo y el rechazo a toda verdad absoluta. Esto ha llevado a muchos jóvenes a abandonar su fe, adoptando posturas ateas o agnósticas.
Un agnóstico es aquel que afirma que no se puede conocer con certeza si Dios existe. Sin embargo, la Biblia enseña que Dios sí se ha revelado claramente al ser humano. El apóstol Pablo escribió:
“Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto… porque las cosas invisibles de él… se hacen claramente visibles desde la creación del mundo” (Romanos 1:19-20).
Por lo tanto, la incredulidad no es por falta de evidencia, sino muchas veces por rechazo voluntario.
El peligro espiritual detrás del ateísmo
La Escritura enseña que detrás de la incredulidad hay una realidad espiritual. El apóstol Pedro advierte:
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).
Asimismo, Pablo explica que:
“El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos” (2 Corintios 4:4).
El enemigo utiliza filosofías humanas, falsas enseñanzas y presiones culturales para debilitar la fe de los jóvenes. Por eso Pablo también advierte:
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas” (Colosenses 2:8).
Cómo pueden los jóvenes mantenerse firmes en su fe
Ante este desafío, la Biblia ofrece principios claros para que los jóvenes no sean arrastrados por la incredulidad:
1. Mantenerse cerca de Dios
Santiago 4:8, dice:
“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”.
Una relación constante con Dios fortalece la fe y protege contra la duda.
2. Conocer profundamente la Palabra de Dios
El conocimiento bíblico es esencial para resistir el error. Jesús mismo venció la tentación usando la Escritura (Mateo 4:1-11).
El apóstol Juan escribió:
“Os escribo a vosotros, jóvenes… porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Juan 2:14).
Además, Pablo exhorta:
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado” (2 Timoteo 2:15).
3. Cultivar una vida constante de oración
La oración fortalece la relación con Dios y nos da dirección espiritual:
“Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).
“Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios…” (Santiago 1:5-6).
4. Recordar que la fe tiene fundamento
La fe Bíblica no es ciega. Está basada en evidencia:
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
Además, la creación misma testifica de Dios (Salmo 19:1; Romanos 1:20).
5. No conformarse al mundo
Romanos 12:2, enseña:
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”.
El joven cristiano debe resistir la presión cultural que busca alejarlo de Dios.
6. Defender la fe con mansedumbre y respeto
Pedro exhorta:
“Estad siempre preparados para presentar defensa… con mansedumbre y reverencia” (1 Pedro 3:15).
Los jóvenes deben estar listos para responder a los argumentos del ateísmo con verdad bíblica.
La victoria sobre el mundo
Finalmente, la Biblia afirma que la fe en Dios es la clave para vencer:
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).
El joven que permanece firme en Dios, arraigado en Su Palabra y fortalecido por la oración, podrá resistir cualquier corriente de incredulidad.
El ateísmo representa un desafío real y creciente para los jóvenes de hoy. Sin embargo, Dios ha provisto todo lo necesario para permanecer firmes. La cercanía con Dios, el conocimiento de Su Palabra, la oración constante y una fe bien fundamentada son esenciales para no desviarse.
El llamado para cada joven es claro:
“Permanece fiel a Dios, y Él te sostendrá” (cf. Apocalipsis 2:10).
RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “SER SABIOS AL SELECCIONAR LA PERSONA CON LA QUE DESEAS CASARTE”
Willie A. Alvarenga
Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy es ser muy sabios al escoger la persona con quien desean casarse. Tarde o temprano, la mayoría buscará a alguien con quien unirse en matrimonio para formar una familia en el futuro. Sin embargo, el proceso de hallar a la persona correcta no es fácil, ya que no solo involucra emociones, sino también decisiones espirituales que afectarán toda la vida. Por ello, todo joven que planea formar una familia debe, desde temprana edad, orar a Dios para pedir la sabiduría necesaria para tomar una decisión prudente (Santiago 1:5).
La Biblia enseña claramente que nuestras decisiones deben ser guiadas por Dios y no solo por sentimientos momentáneos (Proverbios 3:5-6). Escoger una pareja no debe basarse únicamente en la apariencia física o en intereses temporales, sino en principios espirituales firmes (1 Samuel 16:7). El joven cristiano debe entender que el matrimonio es una unión sagrada establecida por Dios (Génesis 2:24) y, por lo tanto, requiere una decisión sabia y bien pensada.
Buscar una pareja para el matrimonio es una tarea seria porque implica lo siguiente:
- Buscar alguien que me ayude a llegar un día al cielo (Mateo 6:33).
- Buscar alguien que me ame sinceramente y de verdad (1 Corintios 13:4-7).
- Buscar alguien que se preocupe por mí en las buenas y en las malas (Eclesiastés 4:9-12).
- Buscar alguien que ame a Dios sobre todas las cosas (Mateo 22:37).
- Buscar alguien que valore en gran manera el sacrificio de Cristo en la cruz (Efesios 5:25).
- Buscar alguien que desee formar una familia conforme a la voluntad de Dios (Salmos 127:1).
- Buscar alguien que no ame el mundo ni lo que en él hay (1 Juan 2:15-17).
- Buscar alguien que no sea un tropiezo para mi espiritualidad (1 Corintios 15:33).
- Buscar alguien dispuesto a cumplir su rol en el hogar: proveer [varón] y cuidar del hogar [mujer] (1 Timoteo 5:8; Tito 2:4-5).
- Buscar alguien que desee crecer conmigo espiritualmente (2 Pedro 3:18).
También es importante recordar que la paciencia es clave en este proceso. No se debe apresurar una decisión tan importante (Eclesiastés 3:1). Esperar en el tiempo de Dios siempre traerá mejores resultados (Salmos 37:4-5).
Hallar a una persona con estas cualidades no solo es posible, sino también alcanzable si el joven practica la sabiduría espiritual, estudia la Palabra de Dios constantemente y mantiene una vida de oración. Cuando Dios guía la decisión, el resultado será una relación que no solo traerá felicidad en esta vida, sino que también ayudará a ambos a alcanzar la vida eterna.